viernes 22 de mayo de 2009

Practicas básicas 3.


Partir con el final de todo...no vale la pena, no valgo la pena, no entiendo muchas cosas, y tu no me ayudas a entender, cuando creía que te conocía, me sales con cosas que me sorprenden, no te entiendo, no me entiendes, no me entiendo.
No me contestas el telefono, me mandas mensajes con mensajes entre lineas, me hago el desentendido, pero en realidad no entiendo.
No se como terminará todo esto, me da miedo pensar que esto termine, ¿pones de tu parte? necesito una señal, dame un toque, quiero amarte nuevamente si barreras, impones obstáculos no-necesarios, ridículos, faltos de fundamento, ¿quieres terminar con esto? ¿no sería más fácil decirmelo? odio a todos cuando estás así, ¿qué he hecho? los dos sabemos esa respuesta...
Solo quiero verte, abrazar y sentir olores muy familiares, sin que esté a flor de boca esa maldita palabra o gesto que cague todo.

martes 31 de marzo de 2009

Fiebre.


No me entiendes. No me quieres entender.
No es fácil, y con fiebre menos.
Llévame en silencio, ámame como antes,
sé mi prometida, y prométeme más.
Juro que estoy aquí por que te amo.
Eres la única, eres todo, eres mi todo.

sábado 15 de noviembre de 2008

Vómito


Jamás pensé escribir por placer, por dar a conocer sentimientos que pensé no sentir nunca, por dar a conocer lo que siento, lo que respiro, lo que soy a tu lado, lo que no soy cuando no estás conmigo. Poder decir con orgullo que al pensar en ti me ahogo en suspiros, muero y vuelvo a morir de felicidad, me gusta sentirlo pero a la vez no, te amo pero al mismo tiempo me odio, quiero estar toda mi vida contigo pero a la vez quiero morir, quiero saber todo de ti pero a la vez no, quiero besarte pero a la vez quiero darte la espalda y salir corriendo. Necesito una mirada tuya, que tus manos me reconozcan, que tu pelo me acaricie con la ayuda del viento, cobijarte con mi voz, morir en tu boca, revivir en tus brazos, ¿bailas conmigo? Solo necesitamos estar conectados, solo esta pieza, solo esta melodía, muévete, muéveme, déjame envolver tu cuello con palabras y frases inéditas. Déjame tocar tu rostro, mis ojos te pertenecen, mi corazón te llama, mis lágrimas te buscan, mis manos te encuentran, a tientas te siento ¿te tientas en sentir?, vacía tu boca en la mía, busco respuestas en tus ojos, encuentras satisfacciones en los míos. Ámame; no, solo déjame amarte. Ódiame, ahora somos dos. Bésame, ¿tanto merezco?

jueves 23 de octubre de 2008

3.


Mi vida cambió para siempre...
todo gracias a ti...
te amo, por lo que eres
y lo que me das
y lo que soy por tí
y por él...


Un amor de tres,
con invitación especial,
felicidad asegurada,
orgullo previo,
los amo,
por lo que son,
y lo que soy por tí
y por él,
y por lo que somos los tres.

jueves 18 de septiembre de 2008

-.-


Llego a la esquina, donde siempre tomo la locomoción a Santiago. Son las 8:13pm, completamente oscuro, al pasar, las luces de las micros ciegan mis ojos acostumbrados a la oscuridad. Con los audífonos puestos me concentro en pensar en ti. Pienso en lo feliz que somos, en los proyectos, en el presente…en el pasado…
A unos metros de mí unos viejos se conversan unas cervezas en lata, no puedo escuchar lo que hablan, pero si los observo: uno llevaba una bolsa en las manos, el otro era calvo. Detrás de mí, comienzan a cerrar un negocio, (saco mi encendedor del bolsillo y enciendo un cigarro) apagan las luces y cierran con candado la reja que protege la entrada (segunda bocanada, aspiro lenta y profundamente, vuelves a mi mente, persistente como polilla en ampolleta. No me molesta, pero a veces me perturba la capacidad que tienes de meterte en mis pensamientos con tal facilidad) me distraigo con el movimiento que hace el viejo al lanzar la lata de cerveza vacía al suelo: el hombre calvo terminó con su contenido. Siguen su conversación, como si no importara nada más en el mundo. Me quedo observando a aquellos viejos que hablan tan aireadamente, agitando los brazos, riendo a carcajadas, uno, sorbiendo la cerveza de la lata, el otro, fumando y votando el humo del tabaco al hablar, (me doy cuenta que aún tengo el encendedor en una mano, lo guardo en mi bolsillo y miro a la vereda de en frente, pasan dos niñas de unos 9 años de edad (-cuando tenga hijos, no los dejaré salir hasta estas horas de la noche solos-pienso…cuando tenga hijos..), más atrás un tipo conversando por celular.
De la casa de la esquina, sale una pareja, el cierra la puerta, ella lo espera con algo de impaciencia en sus ojos, termina de poner llave, la guarda en el bolsillo, se gira, ella lo mira, él hace lo mismo, se abrazan y se besan, un beso que me hace recordarte, que me despierta la envidia, quiero volver a estar contigo, mato por un minuto más junto a ti, necesito otro de tus besos, un abrazo más, palabras tiernas, de esas que sabes decir en el momento justo: te extraño.
Miro a mi izquierda, se suponía que vería dos viejos conversando, en vez de eso, hay solo 3 latas vacías, unas colillas y una bolsa en el suelo, ellos, abordaban la micro con dirección a Puente Alto, (recuerdo mi cigarro, mitad ceniza, mitad tabaco, lo sacudo con los dedos para votar el excedente quemado y fumo nuevamente mientras veo como la micro con los viejos se aleja) miro al final de la calle por si viene mi micro. No se ven luces, (recuerdo el día que nos conocimos, recuerdo tu cara de sorpresa, cuando te llamé, sin conocerte, te invité a mi mesa, conversamos mucho, nos reímos, nos conocimos, nos besamos…recuerdo tu manera de conversar, inteligente, graciosa, tierna, sutil, hermosa…te amo.
(Termino mi cigarro, apago la colilla con el pie, veo la hora 8:28pm), aún no llega la micro que me separará de ti 2 eternos días…de la vereda de enfrente cruza un hombre y una mujer, de unos 40 años cada uno, piel morena, pelo negro y sucio, zapatos rotos, yo atribuyo a que son pareja. Parecen hippies, una pareja de hippies. Los ojos de ambos se clavan en las latas vacías que reposaban a unos metros de mí, las toman y las guardan en una bolsa con más latas. Me miran al pasar por mi lado, yo hago como que no les presto atención, fijo la mirada en el final de la calle, como viendo algo, pero no hay nada…bueno, veo unas luces que se aproximan: es mi micro. Saco la plata, mi pase. Me subo a la pisadera, le muestro mi pase al chofer en el momento que le paso los $250. Al micrero no le gustó que no pagara pasaje completo, pero antes de que me diga palabra alguna me giro y le doy la espalda. Miro por la ventana, veo a la pareja de hippies que vuelven al lugar donde encontraron las latas, no había nadie más que ellos en la calle, miran a todos lados para corroborarlo, recogen la bolsa que yacía en el suelo, la guardan con suma rapidez en la misma bolsa de las latas, se miran, se vuelven a mirar, sonríen, se toman la mano entrelazando los dedos…caminan…el buz comienza a partir.

martes 1 de julio de 2008

Volver.


El bus se asoma al final de la calle, se acerca rápidamente, miro tu cara, no sé si estas desconcertada, feliz por el vuelco de la situación o ansiosa por mi ida a la mierda. Me despido con un beso en la mejilla. Al primer escalón pisado del vehículo una lágrima rueda por mi seco rostro, la muy maldita se escapó, muerta cae al suelo, olvidada y jamás pensada se evaporó en una milésima de segundo. Te miro de reojo, no sé cómo pude creer que me querías, que mis besos te gustaban, mi presencia te llenaba. Pensé que te gustaban mis ojos, mis manos, mi piel, mi pelo, mis labios, mi cuello, que me deseabas, que me amabas. Nunca me di cuenta que todo lo que te di no fue suficiente, que con vaciar mis manos sobre las tuyas y mecerte con mis ojos al verte sonreír no serviría de nada.

Insistencia tras insistencia, no estoy hecho para súplicas, basureado, derrotado me dirijo a Santiago, la cabeza gacha más el maldito sentimiento de haber vuelto a hacer las cosas mal, miro por primera vez a través de la ventana y veo que ya es de noche, luces amarillas, blancas y rojas pasan por mis ojos, como destellos de imbecilidad, la luna me mira con cara de enojo, las estrellas no están, se escondieron para no verme, para no compadecer a este estúpido que va por un camino equivocado.

Tu severo silencio me caló en lo más profundo, al preguntar algo el hielo de tu indiferencia se hacía presente, olvidando las palabras mencionadas con anterioridad. Respóndeme algo, toma mis manos, mira mis ojos, besa mis labios, no puedo pedir nada más obvio, nada más consecuente con mis sentimientos.

Llego a la estación, esa en que tantas veces estuvimos, para despedidas tristes pero no melancólicas, tristes solo por el hecho de separarnos. Creo que la melancolía es el peor trago de sentimiento que puedes beber, pobre en argumento pero letal para gente que ama (como yo), la melancolía sirve para revivir momentos que pudiste haberlos vivido hace unas horas, meses, años o décadas, pero sentirás el mismo dolor, en cualquier momento, solo tienes que volver al pasado.

Camino por las tiendas, antes de llegar al metro. Necesito tu voz, necesité que me frenaras en mi afán de subir al bus, tu sabes que no quería hacerlo, que quería que me abrazaras, me detuvieras, me tomaras de las manos y que me dijeras que todo lo que yo pienso está mal, que si te gusto, que si me amas, que te encanta mi forma de ser; sin embargo, al irme no vi un músculo de tu cara contraerse, tus brazos cruzados no se movieron un milímetro, tu mirada se perdió en el vacío y me dejaste ir, resignada, como si hubiese muerto.

El viaje de regreso continúa, transcurre con toda normalidad para ojos ajenos, pero mi interior se retuerce, porque mi alma se quedó contigo, yo lo sé, lo intuyo, siento hambre de ti, me odio, no soporto que no estés conmigo, no lo logro, prefiero tu hielo que el calor triste de tu ausencia.

Mil preguntas saltan en mi mente, lanzadas con el latir de mi corazón, mi mete dibuja una vez más tu rostro, te imagino en tu pieza pensado en cómo darle fin a todo, por dignidad debería hacerlo yo, pero me es imposible, mi alma te pertenece, mis manos, mis ojos volcados en los tuyos, me rehúso a perderte, no consigo pensar en otra cosa que no sean tus labios, quiero un beso tuyo, tan inquietante, suave, hermoso, como mil soles, rostro de plata, mi linda obsesión, quiero un sorbo de tu amor, un sorbo más, tranquilízame, inquiétame de nuevo, llámame con la voz de tus ojos, perfectos ojos, perfecta: TE AMO.

miércoles 14 de mayo de 2008

Esperando la luz.


Me lavo las manos, me mojo la cara con el agua que logro capturar con ellas, reparo en mi rostro: el contorno de mi cara, las gotas que se lograron escabullir sobre mis mejillas y llegaron a mi boca, felices de tocarla, triunfantes, se pasean por mis labios y ruedan hasta mi mentón dejando una estela detrás de sí mismas. Mis ojos vacios, con exageradas ojeras se miran a sí mismos. Mecánicamente miro mi reloj, son pasadas las 2 de la madrugada, sin nada más productivo que hacer ese día, y, resignándome a que este murió para mí. Arrastro mis pies a la cama. Acostado ya en mi colchón me fijo en la luz que logra colarse por la ventana, silencio absoluto en mi casa, un silencio que no me deja escuchar ni mis propios pensamientos. Me dio calor, maldito cobertor, lo tiro a los pies de la cama, me quedo solo con las sábanas.
Cuando me siento vacio, pienso que la vida es muy mala conmigo, sin corazón, sin importarle cuan mal la paso, cae una tras otra, sin descanso, no puedo, trato de pensar cosas positivas, siempre caigo infértil en mi intento, a veces soy un muerto en vida, redactar esto me desahoga, seguro que sí.
Pensar en la muerte como una solución: absolutamente viable, medio de escape, respiro, punto final a problemas y dolencias del corazón, esos que no se quitan con un jarabe o pastilla, sin embargo soy muy cobarde hasta para eso, no me atrevo, pienso en mis padres, la decepción y el sufrimiento que les daría, los amo demasiado, no lo haré.
Seguir la vida pero inerte, como tocar un piano sin alma, estar con alguien sin amarlo, escuchar una canción que no te gusta por complacer a alguien, ver un partido de futbol sin que ningún equipo te guste, reírte de un chiste fome, sigo mi vida y las acciones que tomo son por instinto.
Nuevamente extraño, nostalgia por momentos de sueños, manos frías, lluvia de sonrisas inyectadas como suero, caricias de rayo, abrazos de luna, besos de relámpago, piel de estrella, nuevamente extraño un amor como la noche, la noche más hermosa de mi vida.
Absorto en mis pensamientos, veo un zancudo posado en mi brazo, le presto atención: el muy maldito me succiona la sangre, centímetro a centímetro, pero no importa, llegamos a un acuerdo.
Veo mi reloj: tres y media, no consigo dormir, me concentro en ello pero no puedo, a mi cerebro le gusta pensar cosas crueles dirigidas a mi persona, debería crear anticuerpos contra él. Me desespero, quiero una solución a mi gran pena en este momento, pero si lo analizo, no quiero respuestas anticipadas, soluciones a la rápida, tampoco quiero depresiones reprimidas, no quiero que vivan la vida por mí, ¡El karma es mío señores…!
No quiero palabras de plástico, sensaciones falsas, personas irreales, personajes, no quiero más personajes en mi vida, mi historia.
Me siento en la cama, saco los pies, deseosos de pararse, besar el suelo, sentir la alfombra bajo ellos, mis manos tapan mi cara, aun así, logro ver la luz que se cola por mi ventana y cae tranquilamente al suelo, sin preocupaciones, vuelvo a tumbarme boca arriba sobre la cama, resignado a ver el alba, sin una pizca de sueño, cierro mis ojos en aprobación al momento transcurrido, mi momento, mi vida.